domingo, 10 de junio de 2012

Gente


Un amigo mío, siempre que le cuento cosas con la estructura: pero por qué la gente hace tal o pascual o es tan X o es tan Y, me dice: "La gente es gente".

Cuando pasan cosas que me hacen sentir mal o me decepcionan de las personas que veo todos los días siempre me repito lo mismo, intento consolarme con la premisa de que la gente es gente y suele comportarse como tal. 

Las personas mienten, engañan, lian y relían, manipulan... y por mucho que no quieras verte metido en el fuego cruzado a veces te toca sufrirlo en tus propias carnes. Intento siempre no juzgar y no apuntar con el dedo a los demás, pero hay circunstancias en las que sin comerlo ni beberlo me veo metida en medio y eso no me gusta. 

Una chica que conocí hace tiempo me contaba una situación. Ella tenía un amigo, al que había conocido por azares de la vida por medios de un chico con el que había tenido una historia. El chico era compañero de piso del mozo con el que estaba, se conocieron y por x circunstancias se cayeron bien y empezaron a quedar. Ella pasaba por un muy mal momento y el chaval empezó a arrimarle un hombro para ayudarla a salir a flote. 

Cuando una persona está vulnerable muchas veces se hace con ella lo que se quiere. Poco a poco este amigo empezó a hacer cosas raras. Ya desde el principio se le veía un poco el plumero, pero bueno, curiosamente resultó ser un manipulador nato, uno muy poco discreto, pero bueno, lo intentaba el hombre.  

Hablaba de forma que pareciera que era la chica la que quería o necesitaba ciertas situaciones en las que él podía aprovecharse claramente de ella. Y encima iba de cultureta y de mojigato por la vida lo cual resultaba bastante irónico dadas las intenciones con las que se le veía venir. Aún y así, mi amiga pensó que no era mal tipo, y que quitando esos comentarios que eran muy aislados le gustaba mucho estar en su compañía. 

La relación de amistad fue ganando en confianza y ella empezó a conocerle mejor. Sabía siempre leer sus dobles intenciones y le daba pena no poder coger y decirle claramente: tío, deja de ser así. Si lo que quieres es X, di claramente que quieres X, deja de intentar engañar a los demás y a tí mismo en el proceso. 

Como ya le dije a ella, no se muy bien si este tipo de chicos se creen su propia mentira o saben perfectamente en todo momento que están siendo artífices de una manipulación. El caso es que hubo momentos en los que ella se llegó a sentir incómoda y decidió evadir algunas situaciones, tales como dormir en la misma cama o similares en los que él no paraba de insistir. 

Intentó borrar esa parte de él porque realmente había llegado a quererle mucho. Y lo consiguió. Dejó a un lado esa parte mala porque sus cosas buenas le compensaban y porque, aunque él intentase manipular y engañar a veces, si la respuesta era no, era respetado. Así que pasó el tiempo y ella le habló a él solapadamente sobre que conocía su personalidad "secreta" y lo que la diferenciaba de su máscara externa para con el mundo. Y que a pesar de todo le apreciaba mucho.

Pero entonces el chaval empezó con su rollo a darle la murga a una amiga suya y a hacerla sentir mal y en las mismas situaciones que ella ya conocía. Y eso ya no le hizo maldita la gracia. Le dije que suele pasar, a veces cuando algo te sucede a ti no te jode ni te fastidia, pero basta que se lo hagan a alguien que quieres para que te indignes sobremanera. 

A día de hoy el chico y mi amiga no se hablan, pero él sigue pensando que ha sido ella la culpable de toda esta historia por dejar de hablarle. Hasta qué punto llega una persona a no mirarse el ombligo y ver las cosas que hace mal... Resulta pasmosa la habilidad que tiene la gente de engañarse a sí misma para no sentirse culpable. 

Otra situación absurda es una persona que, cuando en mis tiempos a mi me hicieron mucho daño engañándome y tratándome fatal, y se indignó y me consoló y dijo que le parecía fatal cómo me habían tratado a mi luego acabó haciendo lo mismo o parecido a otra persona. Y dices tú, ¿por qué?

¿Por qué costará tanto saber comportarse bien? No se, tan difícil no debería ser tratar a las personas como personas, seres con una vida igual que tu, con sentimientos y a la que se le puede hacer daño, igual que a ti. Ser un poco consciente de lo que se hace, aunque no siempre se pueda hacer todo perfectamente... pero al menos, siempre con la mejor intención. 

Luego me preguntan por qué me cuesta tanto trabajo confiar en la gente... 

1 comentario :

Sara Randt dijo...

Yo también me hago esas mismas preguntas.